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Pre-textos, Valencia, 2000
183 pp. ISBN: 84-8191-279-4

Sinopsis

SOLO: (Del latín Solus)

1.- Dicho de personas sin compañía
2.- Que no tiene quien le ampare, socorra o consuele en sus necesidades o aflicciones.
3.- Paso de danza que se ejecuta sin pareja.
4.- Música. Composición o parte de ella que canta o toca una persona sola.

Han dicho de él...

En estos nueve relatos, contados de viva voz, con la musicalidad de la palabra, con las notas que surgen de estos instrumentos, hay todo un muestrario de desgracias humanas, de desfallecimientos cotidianos, de amores contrariados, de incontrolados excesos vitales, y todos tienen que ver con la música.
    Todas las historias, aunque utilicen una vía coloquial diferente (confesión ante un juez, una carta, una redacción escolar, un desahogo en el compartimiento de un tren que atraviesa Francia), están cortadas con el mismo patrón, una primera persona, una misma voz para muchas voces, para muchas vidas diferentes. El registro de Care Santos es muy variado y la mayoría de las historias son bien interesantes. Si hubiera que mostrar preferencia por las que a este oyente mejor le han sonado, dentro del muy alto nivel medio de todas ellas, señalaría la del violín que asiste, imponente, cautivo por la mano y la barbilla de quien lo utiliza, al despeñarse de su dueño por los acantilados de la vida. O la patética y hermosísima historia de amor de una pareja de homosexuales que se hacen, sin serlo, tanguistas argentinos de éxito por escenarios de la España profunda. O las memorias de un crack de la música latina que es capaz de obtener un Grammy o un oscar y no impedir que las mujeres de su vida se echen un pulso de nefastas consecuencias (es, además, una historia desternillante). Por citar tres historias dentro de este notable conjunto.

Javier Goñi
Las músicas del diablo. Babelia, suplemento del diario El País. 17 junio 2000

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 Todos los cuentos son exorcismos personales relatados en primera persona. Sus narradores, masculinos y femeninos, pugnan por compartir su experiencia y explicarse en una verdadera búsqueda de interlocutor que los escuche en estos tiempos de soledad y de incomunicación. (...) Todo esto hace de Solos un estimable conjunto de relatos. No todos tienen el mismo valor como, por otra parte, suele suceder en los libros de cuentos. Incluso hay algunos fallos de simple corrección que pueden ser fácilmente subsanados. (...) Y el de mayor bulto en la rara elegancia formal con que se expresa el narrador y protagonista de sólo diez años de “La señorita Elena quiere que haga una redacción de extensión libre sobre qué quiero ser de mayor”. La verdad es que si nuestros escolares se expresasen con la corrección, riqueza y soltura con que lo hace este niño de padres separados holgaría toda preocupación por la tan cacareada y no atendida reforma de las Humanidades en el sistema educativo. Aquí no se ha tenido en cuenta la adecuación al punto de vista, que sí se ha producido en los demás casos, algunos con más dificultades. Pero, más allá de estos reparos, hay que valorar el alto mérito de unos cuentos que aprovechan eficaces recursos del relato oral, bien escritos y de seguro interés para muchos lectores. Entre ellos quiero destacar dos: “Marcial y Graciela, tanguistas argentinos recién llegados de Buenos Aires debutan en Utrera”, por su ternura y simulación de una vida que “da para escribir siete novelas”, y el último, el mejor, por su lección de humildad y también de esperanza en comunión con la música de un órgano divinamente gobernado como en la fantasía becqueriana de Ámese Pérez el organista.

Ángel Basanta
El Cultural, suplemento del diario El Mundo, 5 julio 2000

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Solos está unificado, por lo tanto, por un grupo de personajes que pertenecen a una misma comunidad, aunque procedan y desenvuelvan su existencia en ambientes diversos, y que además poseen y comparten un destino común: el fracaso. En algunos casos se trata del fracaso profesional, pero en la mayoria de las narraciones se habla del fracaso personal o de pareja. Por eso, es necesario hablar de un ciclo de cuentos unidos por el tema. El aislamiento del ser humano, la soledad y la falta de comunicación están muy presentes en estos relatos.
(...)
Para concluir, sí es posible afirmar que en el actual panorama editorial, tanm proclive a la exaltación de jóvenes promesas, la figura de Care Santos es un valor seguro, con una obra que, en poco tiempo, ha ido evolucionando con rigor y calidad.

Ángeles Encinar, Saint Louis University
La excepcional maestría de Care Santos: los ciclos de cuentos
Mujeres novelistas. Jóvenes narradoras de los noventa
, (pp131-147)
Editorial Narcea, 2004.

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Solos es una ambiciosa simbiosis de formas literarias y formas musicales que tiene corolarios prácticos que afectan la posición del lector ante la obra. Utiliza elementos caracterizadores del lenguaje musical sin que surja un género único, fácilmente identificable de esta secuencia de cuentos, como el divertimento, la fantasía o la improvisación. No obstante, la secuencia músico-literaria debe percibirse como un impulso que se puede rastrear en algunos elementos compositivos y que potencian la respuesta del lector al solapar la secuencia musical a la narratológica. Como resultado, cada relato depara un doble placer: el que proporciona el cuento individual y el que surge de su conjunto, aumentado por el deleite que aporta la secuencia musical.

Ana Rueda, University of Kentucky
Los Solos de Care Santos:  «Variaciones» sobre un tema.
La pluralidad narrativa. Escritores españoles contemporáneos (1984-2004), (pp.219-242)
Biblioteca Nueva, Madrid, 2005
 

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Pese a todo, y confirmando que la procesión va por dentro, Solos es un libro optimista. Al final de cada historia subsiste un resquicio de esperanza, una puerta abierta a una segunda parte favorable para sus palabras firmes que reinan sobre el silencio y son también solo musical, con sus pasos seguros en esa danza sin pareja. Cada uno de nosotros, por muy fracasado que se sienta, es héroe a su manera. Así nos lo hace entender cada personaje, que convierte al lector en amigo íntimo al que confía sus dichas y desdichas. (...) Nosotros formamos parte de la historia. Entre líneas está no sólo nuestra actitud hacia el personaje o la historia del libro, sino también al perdedor que llevamos dentro, a la historia agridulce que guardamos para nadie. De nuestro estado de ánimo dependen los matices que, finalmente, extraigamos de cada una de las piedras preciosas que conforman esa joya capicúa que es Solos.  

Elena Medel
Presentación del libro en Córdoba, 24 de abril de 2001