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Alba Editorial. Colección Mapamundi
173 pp. ISBN: 84-8428-054-3
3ª edición: diciembre 2003

Algunas imágenes impresionantes, para empezar

 

Dos imágenes de satélite del huracán Mitch, tomadas por la NASA a finales de octubre de 1998

 

 

La verdadera «ruta del huracán» entre los días 25 de octubre y el 3 de noviembre de 1998

El secreto de la autora

Conozco una estupenda forma de viajar: a través de los amigos, de nuestra gente especial. Muchas veces aprendemos a amar algunos lugares en función al cariño que tenemos a quienes los habitan. Algo parecido a eso me pasó a mí con América Central, donde tengo algunos amigos inolvidables: Alejandra Castro, Rafael Francisco Góchez, Roberto Cortés, Javier Alas... de su mano, en más de una ocasión, he recorrido las tierras de ese istmo que es Centroamérica, y de su mano espero volver muchas otras veces. He escrito mucho sobre esas porciones de tierra que son los países que lo firman: Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Panamá... Y espero seguir haciéndolo.
    En consecuencia, le presté a Aida, la protagonista de La ruta del huracán, algunos de mis recuerdos por esas tierras y muchos de mis deslumbramientos. ¡Y quedaron muchos en el tintero!
    ¿Queréis saber algunos secretos? Yo también me enamoré una vez en El Salvador. También viví algo parecido a esa escena del autobús en la que Aida pasa tanta vergüenza. También he conocido a una mujer admirable como Marcela. Nunca viví el
Mitch del modo en que lo hace Aida, sino en la distancia, en la incertidumbre de saber cómo estaban mis amigos y de seguir de cerca las noticias en televisión. Por fortuna, a ninguno de ellos le pasó nada, aunque alguno estuvo muy cerca de lo peor. Ah, y lo más importante: Preparo unas pupusas muy ricas.

Mi personal álbum de fotos centroamericano

1) HEMEROTECA

a) La «vulnerabelidad» centroamericana

La región centroamericana está más expuesta que otras a ciertos fenómenos naturales: el Caribe es una cuna habitual de ciclones, y las placas tectónicas sufren movimientos frecuentes (como ocurre también en la costa occidental de Norteamérica). Sin embargo, los mismos fenómenos climáticos o geológicos no producen el mismo impacto que en los países más desarrollados: Centroamérica es más vulnerable.
    El término «vulnerabilidad» abarca una serie de condiciones medioambientales, económicas, sociales y políticas que dejan a la región desprotegida frente a una mínima adversidad de la naturaleza. Y aunque son los grandes desastres los que llaman la atención internacional, la catástrofe es diaria. El Banco Interamericano de Desarrollo destaca que la región experimenta cada año cientos de desastres naturales a pequeña y media escala que, combinados, «causan más daño y alteración que los mayores fenómenos». En un estudio piloto de Costa Rica, El Salvador y Guatemala entre 1990 y 1995 se registraron más de 2.400 de estas pequeñas catástrofes locales.
    La causa general es la pobreza de los países: Nicaragua, Honduras y Guatemala están el los puestos 106, 107 y 108 del Índice de Desarrollo Humano elaborado por Naciones Unidas en 2001.  El Salvador ocupa el puesto 95. España está en el puesto 21 de esta lista que abarca a 162 estados, encabezada por Noruega y cerrada por una veintena de países africanos. Pero a la falta general de recursos se añaden otros factores que hacen que la sociedad centroamericana sea especialmente frágil:

    -Desigualdades sociales
    -Destrucción del medio ambiente
    -Debilidad del Estado
    -Modernización equivocada
    -Discriminación de la mujer
    -Tierras mal distribuidas
    -Marginación de la población indígena
    -Muy ricos y muy pobres

    Esto no es una consecuencia de las catástrofes sino la causa por la que los fenómenos naturales se convierten en catástrofes. Una sociedad con un nivel de vida modesto pero cohesionado es más resistente que una sociedad con bolsas de riqueza y pobreza extremas. Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de 1998 —anterior al huracán Mitch— un cuarto de la población en Centroamérica «quedaba excluido del progreso de la comunidad»: desde el 21 por ciento de los ciudadanos de Honduras hasta el 29 por ciento de los guatemaltecos no participaban en el  —ya exiguo— desarrollo que su país pudiera alcanzar. El Banco Interamericano de Desarrollo insiste en la misma conclusión: «La diferencia de ingresos entre ricos y pobres en América Latina es la mayor en el mundo».

Fuente: Informe «Solidaridad Internacional», enero 2002.

b) De un par de correos electrónicos

Mi amigo Javier Alas, a quien estuve preguntando algunos datos durante la escritura de la novela, me contó lo siguiente:

Tuve que ir a Oriente prácticamente cuando empezaba el huracán. Dejé el carro en un estacionamiento a la salida de la ciudad y tomé un bus hacia Zacatecoluca, precaviendo cualquier cosa. Hice muy bien. Cuando fuimos a almorzar, nos empapamos: la tormenta había cobrado fuerza, luego de omnipresencia. En el viaje de regreso vimos ya algunos tramos de la carretera inundados; tanto, que el agua alcanzaba casi la mitad de la altura de las llantas del autobús. Vehículos sedán varados, varios accidentes; y en el camino rural, los rostros de las gentes, afuera de sus casas, cubriéndose con plásticos, conversando, preocupados junto al río cercano, amenazante.
    Hay un detalle más: al remover lasa libretas de mi casa que habían estado junto a la pared, descubrí que se había llenado de hongos, por la humedad, desatando un olor que precisó mucho trabajo de limpieza, desinfectante y aromatizantes.

Lo que viene a continuación pertenece a otro correo electrónico, esta vez de mi amigo Roberto Cortés, de Costa Rica:

Cuando empezó el Mitch en el 98. todos sabíamos, más o menos, el efecto que iba a tener. Como venía de Venezuela e iba a pasar cerca de la costa de América Central, ocurriría seguramente lo mismo que pasó con el Juana en el 88 y el César en el 96: se iban a desatar temporales en la costa del Pacífico, se iban a inundar algunos pueblos, iba a haber derrumbes en la carretera, y cosas así. Pero iba a pasar más lejos que el César, tenía menos expectativas que el Juana (porque ese sí pudo haber «pegado» directamente acá, aunque pasó por toda Nicaragua luego). Entonces el paso por Costa Rica fue ligero, no tuvo tanto drama como el César. El horror fue luego: el horror fue ver que también pasó un poco ligero por Nicaragua y cuando llegó frente a Honduras un frente frío lo detuvo ahí, devastando todo por las masas de nubes y lluvia que generó, y ahí estaba también Nicaragua  pagando la factura. Costa Rica quedó lejana, pero estupefacta ante tanto horror...

c) Un poema

Mi amigo Roberto Cortés escribió este hermoso poema durante los días en que el Mitch asoló su país, Costa Rica.

Apurados hacia el «¡basta!»
hacia esos vestigios de fango alocado
hacia esa cintura de tierra imposible,
—la geografía más débil—
la grieta más húmeda, su lodo,
caligrafía espontánea de la muerte.

Resignación de furiosos grises,
de vientos, de mortajas lentas,
la suma, la resta,
aritméticas de almas que no vuelven.

Ahora los pies suponen,
desisten de la calle y la puerta y el puente.

Ahora la lágrima junta sus tablas,
su reloj inclemente,
su verbo total que se reparte.

O tal vez los ojos sean cimiento,
(como memorias)
como corredores que entierran besos,
como voces copiadas de agua.

O que se acumulen ahora los dedos,
que no seamos sino un olvido de frontera,
que solamente queden cielos como labios,
¡ay!
un vértigo de resurrección pidiendo amores.

         Ver imágenes del paso del paso del Mitch

2) DOCUMENTACIÓN.

Para saber mucho más de huracanes y del Mitch

a) Su potencia

Existen diversas categorías de huracanes, según su potencia:
—Categoría 1 y 2: Gravedad moderada. Velocidad del viento: 120 a 175 km/hora
—Categoría 3: Gravedad media. Velocidad del viento: 175-210 km/hora
—Categoría 4: Gravedad extrema. Velocidad del viento: 210-250 km/hora
—Categoría 5: Gravedad catastrófica. Velocidad del viento: Más de 250 km/hora. Esta fue la potencia que consiguió el Mitch.

Entre 60 y 118 km/hora se considera tormenta tropical. A partir de 118 km/hora asume la categoría de huracán. A partir de esa velocidad del viento se producen fuertes mareas y lluvias torrenciales. En el caso del Mitch, las olas llegaron a medir más de 5,5 metros.

b) Cómo se forman

Es preciso que la temperatura del agua esté por encima de los 26,5 grados centígrados. Estas temperaturas, más la presencia de nubes (cúmulos o cumulonimbos) y de humedad, favorecen una fuerte evaporación junto con la entrada de aire en las capas bajas de la atmósfera, lo que da lugar a la formación, en aspiral ascendente, de grandes nubes. Crecen mientras están sobre el agua, y se debilitan cuando «tocan tierra». Se le llama «tocar tierra» al momento en que llegan a la costa más cercana.
    Un huracán puede medir entre 5 y 50 kms de anchura y entre 80 y 450 de longitud.


Según el gráfico superior:
1-El aire cálido y húmedo se encuentra con el frío y seco. El primero asciende y se crea una tormenta gigante.
2-El aire cálido gira en el interior, aumentando su velocidad cuanto más cerca se encuentre del ojo del huracán.
3-A medida que la tormenta se aproxima a la costa, una tormenta de olas se dirige hacia el ojo.

c) Su trayectoria

Es libre, pero en el Atlántico, donde se formó el Mitch, lo normal es que vaya de Este a Oeste, inducidos por el anticiclón de las Azores.
El Mitch, por ejemplo, se formó en Venezuela y se transformó en tormenta tropical frente a Colombia entre el 24 y el 26 de octubre de 1998. El 27 llegó a Nicaragua, donde dejó fuertes lluvias y donde se declaró el Estado de Emergencia. El 28 de octubre, todavía en Nicaragua, se deslizó la ladera del volcán Casitas, en el departamento de Chinandega, una de las mayores catástrofes de su trayectoria. El 30 de octubre llega a Honduras, y un frente frío lo retiene sobre el país durante 5 días. Esa fue la causa por la cual el Mitch causó estragos en ese país. El 1 de noviembre llega a Nicaragua, donde causa inundaciones severas.
 


Cuando el Mitch salió de Centroamérica, había dejado a su paso el siguiente balance:

Belice:
Los 75.000 residentes de la capital la han abandonado debido a las inundaciones.
Caribe: Ha desaparecido una goleta turística con 31 personas a bordo.
Honduras: 317 muertos. En Tegucigalpa, 131 muertos y 7 de sus 10 puentes destruídos. El 70% del territorio devastado. 72.000 personas sin hogar y 200 ciudades inundadas.
Norte de Nicaragua: 696 muertos. Pueden haber muerto hasta 2.000 personas
El Salvador: 63 muertos, 150 desaparecidos y 17.000 damnificados.
Guatemala: 25 muertos y 500.000 desalojados

d) Un poco de historia

El Mitch no ha sido, ni mucho menos, el huracán más potente de la historia. El más potente se formó en 1979 sobre el Pacífico Nor-Oeste, pero no llegó a tocar tierra, con lo cual su fuerza destructiva apenas se hizo notar. El más destructivo fue en Bangla-Desh, en 1970, donde mató a 300.000 personas.

e) ¿Cómo se nombran los huracanes?

En América existía la costumbre de llamar a los huracanes según el santo del día que se formaban. Por ejemplo, si se formaban el 19 de marzo, era normal llamarles Josefa, o Pepita. La Organización Meteorológica Mundial recogió esa costumbre y llamó a los huracanes por nombres propios de persona. Eso sí: ahora se alternan los de hombre y los de mujer (antes eran siempre femeninos, no preguntéis por qué, cosas del machismo, suponemos). Cada año se establece una lista predeterminada de 42 nombres (21 para la costa Atlántica, otros tantos para la Pacífica), y se va adjudicando un nombre a cada huracán o tormenta tropical según se van produciendo. Algunas curiosidades: Casi nunca se llega al final de la lista, por eso apenas hay huracanes que se llamen, por ejemplo, Zacarías. Además, los nombres se pueden repetir, excepto cuando ha causado víctimas (nunca más habrá un Mitch, pues, ni un Hugo, ni un Andrew, ni un Gilbert). El primero de 1999 se llamó Arlene. El que siguió al Mitch, se llamaba Nicole. El primero de la temporada 2004 se llamó Ágata (en el Pacífico) y Álex (en el Atlántico). Los últimos serán (si llegan a ser) Zeke y Virginia.


3) PROPUESTAS DE TRABAJO

a) Control de lectura

—¿Cuáles son los motivos que llevan a Aida a abandonar El Salvador?

—¿Quién es Marcela?

—¿Cómo se llama la perra de Roque?

—¿Hay alguien en la novela que juegue al ajedrez? ¿Quién?

—¿Recuerdas el episodio del autobús? ¿Podrías explicar por qué motivo Aida se avergüenza de lo que allí sucede?

—¿Cómo imaginas a Helena?

—¿Quién se pone de parto durante la novela y cómo se llama el niño?

—¿Cuál es el país, a tu entender, que sale más malparado del huracán que se describe en la novela?

—¿Se diferencia mucho la televisión que describe Aida de la que conoces en tu país?

—¿Por qué crees que Aida le reprocha a Helena que no lea los periódicos?

—¿Qué sucede en la novela con la pulsera de las tiras de cuero? ¿Qué significado tiene?

 

b) Trabajos de creación e investigación

—Dibuja un mapa del territorio que abarca la novela parecido al que encabeza la misma. Sobre el mismo, traza en un color bien visible el recorrido de su protagonista, marcando bien los lugares donde se detiene.

—Escoge ahora uno de esos lugares en los que se ha detenido Aida en su viaje y lleva a cabo una investigación a través de internet, para averiguar todo lo que puedas del mismo.

—Ponte en la piel de Helena: escoge un fragmento de la narración de Aida y escribe una carta de respuesta imaginando que eres su mejor amiga y que se la envías a través del correo electrónico.

—Intenta escribir un diario durante siete días. Escribe en él lo que quieras: desde tus sentimientos hasta los sucesos diarios. Al final, haz una valoración de lo que ha supuesto para ti la escritura de ese diario.

—Averigua si es posible que en la ciudad donde vives ocurra un desastre natural de las características del Mitch.

—Averigua (a través de Internet es fácil) cuáles son los países donde se vive mejor del mundo. Investiga por qué motivos se vive mejor en esos países que en el tuyo y por qué en España vivimos mejor que en los países africanos que siempre terminan la lista. Trata de imaginar cómo sería tu vida cotidiana si hubieras nacido en alguno de esos otros países.

—Échale un vistazo al álbum de fotos centroamericano de la autora (incluido en esta página) y ponle un título a cada una de las fotografías.

 

c) Trabajos de reflexión

1) Tras conocer el contenido del apartado 1) a), debatid en clase qué tipo de actuaciones habría que llevar a cabo para que países como El Salvador consiguieran un mayor nivel de vida.

2) ¿Por qué te parece que la discriminación de la mujer afecta al crecimiento económico de países como El Salvador?

2) ¿Qué harías tú si te vieras en el lugar de Aida?

3) Analiza el papel que tienen en la novela los políticos y los periodistas. ¿Tú crees que salen bien parados? ¿Crees que la autora quiere decirnos algo con esto? ¿Crees que se ajusta esta situación a la realidad?

4) ¿En qué situaciones crees que es interesante escribir un diario? ¿Lo escribirías tú?

5) ¿Por qué motivo crees que el Mitch perjudicó, sobre todo, a los más desfavorecidos?

6) ¿Crees que podrías enamorarte de alguien de otro país? ¿Y de alguien de una raza diferente?

 

4) MATERIAL COMPLEMENTARIO

a) Libros:

Huye de mí, rubio, de Óscar Esquivias (Edelvives), habla de los guerrilleros de algún país centroamericano sin definir, pero que tiene rasgos de la geografía que comparte con La ruta del huracán.

 

b) Películas:

Twister, de Jan de Bont, a partir de un guión de Michael Crichton y Anne-Marie Martin, para asistir al poder destructivo de los tornados, similar al de los huracanes, desde el punto de vista de un científico que estudia ese fenómeno.

El día de mañana, de Roland Emmerich (director de Independence day). Espectacular producción donde se habla de las consecuencias del cambio climático. Y también de huracanes.

 

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