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Aleph: ¿Cuál es tu historia como escritora?
¿Cómo naciste para los libros? ¿Cuál ha sido, a grandes rasgos, tu camino hasta
donde te encuentras ahora?
Care Santos: En primer lugar, puntualizo que
sigo estando en un camino y con mucho por recorrer. Y lo de nacer para los
libros... Pues una nunca sabe muy bien cómo empiezan estas cosas. Mi abuela
Teresa era una gran narradora oral, hubiera sido una magnífica escritora.
Claudia, mi madre, es una gran transmisora de esa tradición familiar. Y Antonio,
mi padre, escribió durante toda su vida. Poemas, artículos, novelas... Y en la
casa familiar hay una biblioteca bien nutrida y también gusto por los libros.
Empecé a escribir un diario porque mi madre lo hacía, supongo que por imitación,
y poesía porque lo hacía mi padre. Luego descubrí que me gustaba ver el mundo
desde los libros y desde mis cuadernos. Y ya no dejé de hacerlo.
Aleph: Los comienzos —en cuanto a
publicación, al menos— iban más dirigidos a un público juvenil. Tus últimas
publicaciones parecen seguir cada vez más un camino hacia la literatura para
adultos. ¿Qué dices a eso?
Care Santos: Digo que no fue exactamente así.
Yo empecé a escribir para adultos. Para pocos adultos, es cierto, porque mis
primeros libros tuvieron una difusión escasísima, por no decir casi nula. Luego,
por indicación y ánimo de una editora amiga, probé con eso que se llama -mal,
por cierto- "literatura juvenil" y que nadie sabe muy bien qué es. Y me gustó.
Por eso no he abandonado ese terreno. Ni tampoco el otro, por supuesto, el de la
supuesta literatura para adultos. Cada una tiene sus ventajas y sus
inconvenientes.
Aleph: ¿Cuento o novela? Has cultivado ambos
géneros, ¿qué te ha reportado cada uno de ellos?
Care Santos: Si me das a elegir, me quedo
siempre con
el cuento. Es mi género favorito, como lectora y como escritora.
También creo que es el que se me da mejor. Al principio creía que escribía
novela porque era lo que los editores querían. Pero con el tiempo, como surge el
amor -dicen- en los matrimonios amañados, he ido descubriendo que puedo mantener
relaciones de auténtica pasión con las largas distancias. De algún modo, como
autora aún estoy descubriendo el género novelístico y cada novela es como la
primera. Creo que para no aburrirse en la vida ni en la literatura hay que
probar cosas nuevas, nuevas emociones y, por qué no, estar preparado para
cambios de parecer y de sentir.
Aleph: En tu literatura yo diría que
sobresalen, al menos, un par de rasgos diferenciales: un lenguaje sencillo y
entendible -que no de fácil redacción- y un estilo muy directo y poco
vergonzoso. Uno diría que tu posición en las letras es la de no morderse la
lengua. ¿Qué opinas?
Care Santos: Que no morderme la lengua es mi
posición en la vida. Mi padre decía que la mujer es el bicho más descarado que
existe. ¿Lenguaje sencillo y entendible? Claro. Para decir cosas que no entiende
nadie ya están los políticos o los académicos. O ciertos escritores que piensan
que escribir es utilizar los adjetivos más extraños del diccionario y de tres en
tres. La escritura es un acto de comunicación y no entiendo cómo podría
comunicarme sino con sencillez. ¿Directo? ¿Poco vergonzoso? Esto podría
llevarnos muy lejos. Creo que, si algo debe hacer la literatura es emocionar y provocar. Un libro que no hace ninguna de las dos cosas no me
interesa. En consecuencia, trato de hacer ambas cosas cuando escribo.
Aleph: ¿Hasta qué punto influye tu cosmogonía
—me refiero, sobre todo, a tu entorno geográfico, tus vivencias, etc— en tus
libros?Care Santos: ¿Hay algún escritor al que no le
influyan sus vivencias cuando escribe? La memoria es la única materia prima de
la Literatura. Casi podríamos decir que no tenemos nada más. Es lo que decía
Guillén: Mi ser es mi vivir acumulado. Y el entorno, los varios entornos que se
suceden en una vida, forma también parte de la memoria. Con todo ello se
construyen las historias que te interesa escribir.
Aleph: ¿Es la tuya una literatura de
personajes? Parece que cada vez hay más autores que apuestan por los personajes,
aquellos que dan vida a sus mundos literarios, y cada vez menos por la pura
acción narrativa?
Care Santos: Yo creo mucho en las historias.
Mis puntos de arranque siempre son una historia, una anécdota o a veces una
pregunta, un concepto mucho más abstracto sobre el que me apetece saber más. Sin
embargo, no cualquier historia es buena, ni por cualquier motivo: hay un cierto
punto al que deseas llegar, y la escritura es sólo el camino para hacerlo.
Luego, claro, hay que llenar esa trama, darle cuerpo a ese concepto, porque sólo
con el concepto no llegamos a ninguna parte. Y los personajes son gran parte de
ese «relleno». Unos personajes creíbles, bien definidos, coherentes, son
esenciales para que lo anterior se logre. Para eso es bueno conocer bien el
teatro e, incluso más: el modo de trabajar de un director de teatro, que tiene
poco más a lo que aferrarse además de los personajes. Creo que mi modo de
construir tramas novelescas tiene algo que ver con el teatro, un género que me
interesa mucho y que conozco bien. También los diálogos, otra parte esencial en
la caracterización de los personajes. Ergo, si vuelvo a la pregunta, creo que
soy una escritora de acción y de personajes. Y de más cosas, porque hay muchos
ingredientes más en una trama de ficción.
Aleph: ¿Qué opinas de la quizá mal llamada
literatura de mujeres, tan en boga hoy en día?
Care Santos: Que no existe. Existe
literatura, y punto. Buena, mala... eso podríamos discutirlo. Pero lo de la
literatura femenina es como lo de la literatura juvenil: nadie sabe qué
significa porque en realidad no es nada. Corrijo: es una moda inventada por los
editores para vender más libros (un propósito que me parece muy legítimo, por
cierto). Y paso a otra pregunta porque de esta estoy tan cansada...
Aleph: El año 1999 ganaste el Premio Ateneo
Joven de Sevilla por tu novela Trigal con cuervos. ¿En qué influye
la consecución de un premio como este? ¿Se limita a las ventas o hay algo más?
Care Santos: La consecución de un premio, de
cualquier premio, siempre es una palmada contundente en la espalda. ¿Y a quién
no le gusta que le digan que ha hecho algo bien? Otra cosa es que te lo puedas
creer: por supuesto que no. Luego vienen las consecuencias. Me preguntas cómo
influyó. A mí el Ateneo me influyó de muchas maneras: publiqué con una editorial
que me interesaba desde hace años, conocí a gente interesante, entre los que
figuran muchos lectores que no me conocían hasta ese momento... Y también vendí
más libros, claro. Es decir, llegué a más lectores que con mi anterior novela.
Aleph: Para terminar, ¿tienes algún proyecto
en mente? Quizá puedas hablarnos un poco de él.
Care Santos: Estoy en una nueva novela. Llevo
más de cinco años leyendo para escribirla, y al final me he decidido a hacerlo.
El tema van a ser los instintos, lo que queda en nosotros -la raza humana- de
comportamiento innato, no aprendido. Por supuesto, esta es la excusa, y resume
tan poco la novela que es como decir que el Quijote es un libro que trata de
locos. Lo único que sé es que la historia me va entusiasmando. Es una trama
dura, los personajes son perversos, y soy consciente de que puede escandalizar a
más de uno. Pero al fin y al cabo, ¿qué sería de nosotros sin las perversiones?
Nunca me ha parecido de fiar alguien que no tiene perversiones. Mis personajes,
pues, son gente de fiar.
Publicada en la revista on-line
El Aleph en octubre de 2001
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