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Ediciones Libertarias, Madrid, 1995
Los libros del Fénix, num. 84
121 pp. ISBN: 84-7683-413-6

Descatalogado

Sinopsis

Afloran en estos relatos algunos de los elementos que configuran la misma naturaleza —ruin o grandiosa— del ser humano. Sexo, amor y muerte. Pero también desencanto, pasión, humor, olvido, juventud, madurez, egoísmo y dolor: todo aquello que vemos cuando miramos hacia adentro. Historias ácidas como el limón o dulzonas como la naranja. Todo es posible en estas historias: que un viejo pase revista junto con su nieto a los personajes de la familia, que un joven soldado viole a una casi niña ante el horror que le produce la muerte ajena o que alguien se suicide por amor en el interior de una berlina, que las cabareteras retiradas vuelvan a pisar el escenario por una noche o que una mujer se seque del todo y para siempre ante un vacío cualquiera, que un joven escritor deba escribir historias que se imprimirán en papel higiénico o que alguien asesine a su esposa con las técnicas que se emplean para matar cerdos, que un señor normal enloquezca hasta el crimen cuando no puede hacer frente a sus deudas. Todo puede pasar. La vida, sin duda, también es cítrica.

Han dicho de él...

Por los cuentos se mueve Care Santos con sorprendente agilidad verbal, y con una naturalidad expresiva tan sugerente y llena de ideas que empuja por sí misma a interesarse por todo lo que cuenta. (...) En ellos relata con ingenio y buena escritura, desdichas humanas inscritas en la vida, sin pretender exagerarlas, sólo sugiriendo la gravedad de un asunto inspirado en algo que confesó Pablo Neruda y que sirve aquí de motivo desencadenante de las historias: «He aprendido la vida de la vida». Esta es la lección que recita cada una entre paréntesis, y es también la idea que da sentido y argumento a las variaciones que expone este libro. Cada una arranca de la vida real, de personajes que aprendieron de ella a no dejar que nadie interrumpa sus fantasías, a convivir con coincidencias fantásticas, a reconciliarse con culpas atrasadas y a asumir la tristeza.

Pilar Castro
ABC Cultural, 8 diciembre 1995

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Care Santos ha titulado Cuentos cítricos a un conjunto de 12 relatos agrupados, a su vez, en tres apartados cuyos títulos genéricos señalan cierta línea común a los cuatro que incluyen. «La burbuja de cristal», denominación del primer subgrupo, permite situar al lector en la esfera de la ilusión o fantasía por la que atraviesan los diferentes protagonistas de las narraciones, como sucede con la historia fantástica e inverosímil de Sebastián Alonso, o con la carta del narrador de «De Hades y de brujas», donde relata a su íntimo amigo su fabulosa aventura extramarital, trocada en pesadilla al reencontrarse con su esposa, que ahora posee los atributos de la amante. El título del segundo apartado, «La única salida», está en relación directa con las experiencias límites y trágicas de los personajes. «De la distancia y del tiempo» es un sutil rompecabezas que se termina de construir cuando el marido, trabajador de matadero, asesina «profesionalmente» a su esposa. En «Chop-Suey», la carta que estructura el relato pone de manifiesto que la locura y el homicidio han sido la única saluda encontrada por el individuo endeudado protagonista de la historia. En ambos relatos sobresale la ironía y el uso de un lenguaje preciso e identificable para cada uno de los personajes, que les define desde una perspectiva psicológica y social. Por último, en «Testamentos» la muerte real o metafórica hace acto de presencia en los cuatro cuentos. Sin duda, un carácter sórdido y grotesco se impone en el volumen, pero haciendo también un lugar a la ternura y el humor, que funcionan de perfecto contrapeso del lado ácido de la existencia humana que se expone.

Ángeles Encinar
Cuentos escritos por mujeres: crónica aproximada de una época